Hacia diciembre de
1943 el Colossus, que incorporaba 1.500 válvulas o tubos de vacío, era ya operativo.
Las máquinas Colossus
se usaron para descrifrar los mensajes cifrados, que se recibían de las comunicaciones Nazis,
usando la máquina Lorenz SZ40/42. Colossus comparaba dos flujos de datos, contando cada coincidencia
basada en una función programable booleana. El mensaje cifrado se leía a gran velocidad a través de
una cinta de papel. El otro flujo de datos era generado internamente, y era una simulación
electrónica de la máquina de Lorenz en varias combinaciones. Si el número de coincidencias para
una combinación era superior a una cierta cantidad, la salida era escrita en una máquina de
escribir eléctrica.
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